UNA CARTA SOBRE EL BAUTISMO
Mi querido Hermano:
Tu carta, preguntando sobre algunos pensamientos tocante al bautismo, acaba de llegar a
mis manos hoy, y trataré de enviarte una respuesta inmediatamente, aunque se hace
difícil cubrir, en una carta ordinaria, el tema del bautismo.
Tu haces varias preguntas las cuales trataré de contestar antes de finalizar esta
carta. Pero pienso que lo primero en lo que se debe estar claro es en lo que el bautismo
es COMO ORDENANZA CRISTIANA. Cuando las mentes están claras en cuanto a esto, muchas de
las dificultades desaparecen y la Escritura se torna más clara. Las controversias que han
surgido sobre el tema han hecho inclinar las mentes de muchos hacia uno u otro lado, y es
bueno despejarse de estas influencias, y tener la mente formada sólo por las escrituras.
El bautismo es en realidad la iniciación formal a la esfera del Cristianismo sobre la
tierra, colocando el Nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo sobre la persona así
iniciada; o de manera más general el Nombre del Señor Jesucristo. (Mateo 28:19 &
Hechos 19:5). En estos pasajes en el nombre es más correcto traducir a
el nombre, o sea, ello manifiesta la identificación con el nombre. El
bautismo tiene que ver con el orden de cosas terrenal o gubernamental, y por lo tanto fue
encomendado a los doce, no a Pablo, cuyo ministerio tenía que ver más
especialmente con el orden de cosas celestial asociado con la posición de Cristo en
gloria. Pablo sí bautizó pero ello no era parte de lo que había sido encomendado a él
como apóstol. Cristo no me envió a bautizar, sino a predicar el evangelio.
(1 Corintios 1:17).
El bautismo de Cornelio (Hechos 10) es un claro ejemplo que demuestra que esta
ordenanza era para iniciación. Pedro había sido instruido a través de una visión que
los Gentiles debían de ser recibidos. Pero él traía consigo seis judíos de Jope,
quienes sin duda estaban llenos de los antiguos prejuicios judíos y que naturalmente
estarían renuentes a la idea de Gentiles siendo recibidos a la misma posición que la de
ellos. Y Dios refutó esto en una forma tal que ellos no podían objetar nada. Mientras
Pedro proclamaba la palabra de perdón a aquellos Gentiles, Dios testificaba Su
aceptación de ellos dándoles el Espíritu Santo, sellándoles así como Suyos. Este fue
el argumento que Pedro utilizó ante los judíos que estaban presente. ¿Puede acaso
alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu
Santo también como nosotros? Era como si dijese: Dios les ha recibido, puede alguno
rechazarles? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Pedro había
abierto la puerta a los Judíos en Hechos 2. Ahora abre la puerta, a la misma posición,
para el recibimiento de los Gentiles.
El bautismo fue el rito por medio del cual ellos fueron introducidos. A través de él,
el nombre del Señor fue puesto sobre ellos, y fueron así colocados en la compañía de
aquellos que llevaban ese nombre. En otras palabras, fueron puestos en la posición donde
estarían bajo la autoridad y Señorio de Jesús, cuyo Nombre llevaban sobre sí.
En Romanos 6, y Colosenses 2, tenemos otro pensamiento tocante al bautismo, a saber,
que este representa muerte. Somos bautisados a Cristo Jesus. Esto es la
identificación con Él en cuanto a nuestra posición como cristianos en este mundo. Pero
el Cristo al que somos bautizados es un Cristo que murió murió al pecado, al
mundo, a la ley y nuestro bautismo declara que hemos muerto juntamente con Él.
Pertenecemos a la misma relación que Él, como muertos al pecado, a la ley, y al mundo.
Somos muertos con El, y sepultados con Él Sepultados juntamente con él á
muerte por el bautismo. Aquí, en estos pasajes, la muerte es el objeto o fin de
nuestro bautismo. En él somos sepultados con Cristo á muerte, es decir, con
vista a estar muertos no porque ya estamos muertos, sino para estar muertos. Como
bautizados, nos consideramos, en cuanto a la vida del viejo hombre, como muertos. En
virtud de nuestra identificación con Cristo a través del bautismo, nos hallamos en una
posición en la que somos responsables de considerar a nuestro viejo hombre como
crucificado con El. Nuestro viejo hombre es colocado en el lugar de la muerte, para que no
caminemos como vivos a la carne, sino en novedad de vida. Nos encontramos en
una posición donde ya no extraemos de los antiguos recursos que teníamos en la carne (ya
que la muerte es aplicada a todo ello), sino de los recursos de un Cristo vivo resucitado.
Esto es novedad de vida.
Otro pensamiento se encuentra en pasajes tales como Hechos 22:16, a saber, el perdón
de los pecados. No es perdón absoluto, como cuando Dios perdona y justifica por medio de
la fe, sino más bien su fase gubernamental y externa, o la administración de este por
medio del hombre. Los bautizados eran separados exteriormente (a través del bautismo como
figura de la muerte) de la escena sobre la cual el juicio de Dios yace, siendo así
liberados gubernamentalmente de los pecados pertenecientes a ella, y por los cuales el
juicio de Dios pende sobre ella. Tanto el Judaismo como el mundo están bajo juicio, y
Pablo, por medio de ser bautizado, fue colocado en una posición afuera de ambos. Por
supuesto, si no hubiese existido una realidad, esto no le hubiera servido de nada en el
final. Hay un pensamiento similar en 1 Pedro 3:21. Solo que en Pedro se encuentra el
pensamiento general de salvación en lugar del de perdón. Estos sin embargo, no pueden
ser separados. Las aguas del diluvio en los dias de Noé fueron figura de aquello que
salva. El bautismo es la figura de la cual . A través de las aguas del
diluvio, ocho personas pasaron de un mundo viejo a un mundo nuevo. En el arca, por medio
de las aguas, ellas fueron salvadas del mundo viejo que pereció, y fueron desembarcadas a
un mundo nuevo. Lo cual es figura de los juicios de Dios en la cruz. La cruz deja al
hombre en la carne, a la vieja creación, bajo juicio, pero es salvación al creyente, el
cual ha pasado en Cristo a través del juicio, quien es la verdadera Arca. A la figura de
lo cual es el bautismo. Este nos asocia, en cuanto a nuestra posición cristiana externa,
con Cristo, quien por Su muerte nos ha hecho pasar a través de la muerte y del juicio y
nos ha hecho desembarcar a un mundo nuevo, una nueva creación, Por Su resurrección
de entre los muertos.
Podría añadir que el bautismo en cierta forma asociaba a las personas con el nombre
de Jehová, el nombre del pacto por medio del cual Dios se encontraba en relación con
Israel. El bautismo nos conecta a nosotros con el nombre del Señor Jesús, o más
definidamente, con el nombre del Padre y el Hijo y el Espíritu Santo el nombre
trino por el cual El se ha dado a conocer a través de Jesús el nombre por el cual
el es conocido en el Cristianismo.
Un Judío ó Gentil circumcidado, era colocado bajo el gobierno de Jehová, y
disfrutaba de los privilegios conectados con tal posición. De igual manera una persona
bautizada es asociado con el nombre del Señor Jesús, y disfruta de los privilegios
conectados con Su gobierno. La aplicación de esto en el bautismo de familias es evidente.
En el Judaismolos hijos eran asociados con los padres en cuanto a su posición y
privilegios bajo el gobierno de Jehová, y una de las primeras preguntas que surgiría en
la mente de un Cristiano Judio sería la de sus hijos siendo asociados con él bajo el
gobierno del Señor Jesús, y los privilegios pertenecientes a ello.
Existen dos reinos, o esferas de gobierno, ahora en la tierra; una conectada con
Satán, el principe de este mundo, y la otra conectada con el Señor Jesús. El bautismo
nos separa exteriormente del campo de gobierno de Satán y nos conecta con el del gobierno
de Cristo. ¿He de dejar a mis hijos en el campo de poder de Satán? O me encuentro en la
libertad de bautizarles, colocando sobre ellos el nombre del Señor Jesús, y traerles de
esta forma bajo Su gobierno? Me conmueve que los Hechos 2:39 responde a la pregunta del
corazón de un judio con: La promesa es para vosotros y para vuestros hijos.
En los Hechos, historicamente, tenemos presentados ante nosotros tres casas de familia
que fueron bautizadas -Cornelio y su casa, Lidia y su casa, el carcelero y su casa.
(Capítulos 10:47, 48; 11:14; 16:15, 33). Es asunto de hacer deducciones el si estas casas
de familia fueron todas salvadas antes de ser bautizadas o no. Sea como fuere ello nos da
el principio del bautismo de familia. En el caso de la familia de Estéfanas se llega
claramente a la conclusión de que los niños eran jovenes. Pablo dirigiendose a la
asamblea, dice: a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a
Gayo.Considero que estos eran los únicos que el había bautizado en la asamblea.
Pero Estéfanas tenía una familia de niños, y él les había bautizado, y [entonces] es
mencionada aparte. De igual manera, en pasajes tales como Efesios 6:1-4, a los hijos de
los santos se les dirige como a objetos del gobierno del Señor. En el primer versiculo se
les insta a obedecer en el Señor, es decir, como estando sujetos a El. Y en el versículo
4 se les insta a los padres a criarles en la disciplina y amonestación del
Señor Esto muestra claramente a que esfera de gobierno ellos pertenecen. Y si
están bajo el gobierno del Señor Jesús, ¿no son iniciados a esa esfera de la misma
forma que lo son los adultos? ¿No es acaso teniendo puesto Su nombre sobre ellos en el
bautismo? Puedo dificilmente dudar que esto sea así.
Otra verdad muy importante concerniente a esto es que a los creyentes se les da la
certeza de confiar en el Señor para la salvación de todos sus hijos. No es que todos los
niños de los creyentes SON salvos, ya que muchos padres no se han asido de la verdad que
aplica a esto. Si los padres tuviesen la fe de confiar en el Señor para ello, El
respondería a su fe obrando en gracia en sus hijos, guiandoles también a creer para
salvación. Los Hechos 11:14 y 16:31 parecen revelar claramente cual es la mente del
Señor en cuanto a esto. Tú y tu casa ciertamente debe ser precioso al
corazón de cualquier padre. Tales palabras revelan lo que se encuentra en el corazón de
Dios para él y para los suyos.
En sus [diferentes] sendas, también, a través de todas las dispensaciones podemos ver
como Sus pensamientos abarcan a los hijos en conección con los padres. Noé y su casa,
Abraham y su casa, Rahab y la casa de su padre, así como los casos [mencionados] del
nuevo testamento, todos muestran su tierno amor y gracia y su benevolencia en cuanto a los
hijos de los suyos. Y con esta feliz certeza llenando nuestros corazones, de que Él va a
obrar en gracia para con nuestros hijos, es una dicha el abandonar los reclamos que tiene
sobre ellos la naturaleza, y entregarselos a Él a través del símbolo de la muerte para
ser suyos, y como pertenecientes a Él criarles en la disciplina y amonestación del
Señor, quien ha dicho, Dejad a los niños que vengan a mí, y no se los impidais,
porque de los tales es el Reino de los cielos. Ojalá que los padres cristianos en
todo lugar entrasen más plenamente a los pensamientos que Dios tiene con respecto de sus
hijos, quienes en cuanto a Él son santos posicionalmente, aún cuando sólo
uno de los padres es cristiano. (1 Corintios 7:14). Sin embargo debemos recordar que no
podemos hacer de estos asuntos una ley eclesiastica, ni covertirlos en objeto de partido.
Todos deben ser dejados en libertad. Debemos buscar la paz y obrar en la unidad del
Espíritu.
Ahora debo reparar en tus preguntas, [queriendo] contestarlas lo mejor que pueda.
P. ¿Se encuentra en el bautismo la idea de resurrección?
R. La resurrección parece estar comprendida, aunque LA MUERTE es
más lo que el bautismo es. En Romanos 6 somos bautizados en la MUERTE de Cristo. Pero en
Colosenses 2 tenemos, en el cual fuisteis también resucitados con él, solo
que esto inmediatamente es conectado con la fe en el poder de Dios. Podría
[también] leerse en quien también fuisteis resucitados juntamente. Sin
embargo, J. N. D. me dijo que preferia en el cual.
Fundamentalmente [el bautismo] es la iniciación al Cristianismo, pero en donde la
persona es iniciada a través del símbolo de la muerte, y deja atrás, por así decirlo,
al viejo hombre bajo las aguas de la muerte, mientras que, como resucitado con Cristo,
pasa a una nueva creación. De esta forma está relacionada la resurrección.
P. ¿Es [el bautismo] un reconocimiento de la obra que ha sido hecha
EN mí? ¿Es ello la confesión de que yo he muerto con Cristo y que estoy resucitado con
Cristo?
R. Debo contestar que No a ambas preguntas. En el acto del bautismo
propiamente el que es bautizado no reconoce o confiesa nada. Se encuentra simplemente
pasivo. La persona que le bautiza declara, por así decirlo, que él es un sujeto
apropiado para la casa de Dios y le inicia así a esta. La persona bautizada puede haber
PREVIAMENTE confesado a Cristo como su Salvador, y su alma haberse sometido a El como
Señor, pero esto no ocurre EN el bautismo, donde él en ninguna manera es el que actua.
Despúes que HA SIDO bautizado puede reconocer que por su bautismo es posicionalmente
muerto al mundo, al pecado y a la ley; pero este es otro caso. ¿Qué debían hacer
Cornelio y los que le acompañaban cuando Pedro ordenó que fueran bautizados sino
simplemente someterse, y someterse alegremente también, dado que ello era la
introducción a la esfera de las bendiciones y privilegios. De parte DE ELLOS no hubo
reconocimiento alguno, ni la confesión de que estaban muertos y resucitados con Cristo,
una verdad que probablemente ellos no entendían del todo en aquel tiempo, ni siquiera
Pedro quizás. Ellos fueron introducidos a la compañia de aquellos que se encontraban en
la reconocida relación con el Señor, y sin duda estaban contentos de ser así recibidos,
pero de su parte se encontraban del todo pasivos, siendo el unico activo el que bautizaba.
Cuando se puede ver esto, simplifica en cierta forma el tema del bautismo de niños que
todavía no han llegado a la edad en que puedan hacer cualquier confesión o
reconocimiento.
P. ¿Cuál es la diferencia entre el bautismo de Juan, y 1 Corintios
10, y nuestro bautismo?
R. El bautismo de Juan era de arrepentimiento, con vista a la
remisión de los pecados, y en relación con creer en Aquel que había de venir. (Ver
Hechos 19:1-5). No se hacía en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Juan
bautizaba en el Jordán, donde tenemos en figura a la muerte, ya que el rio Jordán era
figura de la muerte. De manera practica ello era la separación de un remanente
arrepentido, creyente, del grueso de la nación culpable, a través de un símbolo de la
muerte, para recibir al Mesias, de quien Juan era el mensajero. Y la importancia del
bautismo de Cristo en que, al ser bautizado se colocó a sí mismo, o hizo que Juan
le colocara, en asociación con el remanente arrepentido. El bautismo de Juan no fué
perpetuado, y aquellos a quienes él bautizó tuvieron que ser bautizados nuevamente en el
nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo para poder ser colocados en el terreno
Cristiano, como lo prueba Hechos 19. Los discípulos de Jesus también bautizaban (ver
Juan 4:1-2), pero esto era sencillamente haciendo discípulos para Jesús. 1 Corintios
10:2 es simplemente que la nube y el mar colocaron a las personas en asociación con
Moisés fuera de Egipto y del gobierno de Faraón. Es una buena ilustración del bautismo
cristiano que nos coloca en asociación con Cristo para estar sujetos a Su gobierno, fuera
de este mundo y de su príncipe.
Para Israel, esto no era bautismo en el sentido estricto de la palabra. Sin duda el
apóstol lo que tenía ante él era la posición de los cristianos siendo bautizados a
Cristo, y traidos de esta manera a una posición de gran privilegio. La nube y el mar
separaban a Israel de Egipto y de Faraón, y le colocaban en conección con Moisés, para
estar sujetos a él como su líder en el desierto; el bautismo nos separa a nosotros del
mundo y de Satanás y nos coloca en identificación con Cristo (nuestro Moisés) para
estar sujetos a El en nuestro camino aquí abajo. Moisés estaba sobre la casa de Dios en
el desierto, como siervo, y el pueblo se encontraba bajo su dirección. Cristo es el Hijo
sobre la casa de Dios ahora, y como cristianos estamos bajo su dirección y señorío. El
bautismo nos coloca en esa posición. Es así que el nombre de cristiano es colocado sobre
nosotros. Israel, al ser bautizado a Moisés en la nube y en el mar, cambió tanto de
guía como de lugar. En el bautismo nosotros hacemos lo mismo. Como Gentiles estábamos en
el mundo pertenecíamos al mundo. Bautizados a Cristo, no solo somos identificados
con un nuevo Lider, sino que hemos cambiado completamente de lugar. Esto ya lo he hecho
notar, pero recurro a ello otra vez, aún con el riesgo de repetir lo mismo, debido a su
importancia. En figura hemos pasado a través de la muerte. Es la muerte de Cristo
una muerte que liberta del dominio del pecado, de Satán y de nuestra antigua posición en
el mundo donde servíamos a su príncipe. El bautismo, como ya ha sido hecho notar, es la
expresión externa de ello. No es un asunto vital, pero es, sin embargo, importante, ya
que significa el colocar sobre nosotros a Cristo, a través de cuya muerte hemos sido
rescatados e introducidos a un nuevo lugar.
Es profundamente importante reconocer también que habiendo pasado a través de la
muerte, de lo cual el bautismo es figura, desde el antiguo lugar a uno nuevo, hemos,
repito, dejado en las aguas de la muerte nuestro viejo hombre, de manera que podamos ser
identificados en lo adelante solo con Aquel que está resucitado de entre los muertos
Sepultados con El en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con El,
mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.(Colosenses 2:12).
De esta manera es que, traidos a una nueva esfera, caminamos en novedad de
vida. El dar muestras de esto en la vida practica del Cristiano es notorio. No deja
lugar para que se permita la actividad de una naturaleza pecaminosa. Somos colocados en un
lugar en donde en lo adelante no podemos arguir excusas o concesión para la
voluntad de la carne, donde no reconocemos otra vida aparte de la del Cristo
resucitado, ni otra voluntad que la Suya; y esto es verdadera libertad, puesto que es el
lugar donde no solo somos libertados de la cautividad del pecado a través de la muerte de
Cristo, sino donde nos encontramos también en relación con el Dios de toda gracia, donde
el poder del Espíritu Santo es percibido, y donde las bendiciones y los privilegios del
Cristianismo nos son armonicos. Encontramos, sin embargo, que muchos en Israel codiciaron
y perecieron a pesar de sus privilegios, y así también puede ser que algunos sean
bautizados y disfruten de los privilegios del Cristianismo y sin embargo perescan bajo el
juicio de Dios. Donde no hay fe que produzca frutos dignos de arrepentimiento un
dicho solemne para todos nosotros.
Ojalá que prestásemos atención a tales cosas y que refutemos el dar parte alguna a
la carne, la cual ha sido remitida al lugar de la muerte para que nosotros podamos, a
través de la gracia, ser capaces de vivir y caminar en el poder de un Cristo resucitado.
A. H. Rule |