Conozco El Pastor

(Autor desconocido, traducido de inglés)

Había un actor famoso por su estilo de actuar y por sus lecturas de los clásicos. Siempre terminaba su actuación con una lectura dramática de Salmo 23.

Cada noche, sin excepción, cuando empezaba su recitación - <El Señor es mi pastor, nada me faltará…>, la gente escuchaba atentamente. Entonces, al fin del Salmo, se levantaba la gente dando un fuerte aplauso en aprecio a la habilidad del actor al poner tanta vida en esos versos.

Pero una noche, un poco antes del momento en que el actor empezaría su lectora de Salmo 23 como siempre, un hombre joven levantó su voz y pidió, <Señor, ¿me permite, por favor, recitar el Salmo 23 esta noche?> Muy sorprendido por esta petición rara, permitió que subiera el hombre y se parara enfrente del escenario para recitar el Salmo, sabiendo que la habilidad de este joven sin experiencia no pudiera ser igual a la habilidad de su propio talento.

Con una voz muy suave, empezó el joven a recitar las palabras del Salmo. Cuando terminó, no había aplauso. Nadie se paró para saludar el actor, como en todas las otras noches. La única cosa se podía oír era el sonido del llanto. La gente estaba tan conmovida por la recitación del joven que todos los ojos estaban llenos de lágrimas. Asombrado por lo que acababa de oír, el actor le preguntó al joven, <No entiendo. Hace 23 años que presento este Salmo. Tengo la experiencia y el entrenamiento de toda mi vida, pero jamás he podido mover a la gente como lo hiciste esta noche. Dime, cual es tu secreto?>

Dijo el joven suavamente, <Pués, Señor, usted sabe el Salmo. Yo conozco el Pastor.>

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