Hechos 21

parte B

Queridos jóvenes y amigos,

Hemos hablado ya algo sobre Hechos 21. Pero, quiero hacer un resumen, viendo lo que pasó a Pablo cuando apartó de la senda en que Dios le había puesto. Pablo, hablando con los ancianos de Efeso, había dicho que el Espíritu Santo le había advertido. “el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios”. Todo esto suena tan bonita. ¿Como podemos faltar a uno que esta listo para morir, dando testimonio del evangelio? Pero, amados amigo, prestemos atención a los otros versículos que indican que Pablo iba a Jerusalén en contra la palabra de Dios. Notamos el verso 4 de capitulo 21 “y ellos decían a Pablo por el Espíritu, que no subiese a Jerusalén.” Además, notemos lo que dijo Agabo, el profeta de Jerusalén “Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles.” Pablo dijo a los ancianos “Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén,” pero noten bien que el espíritu aquí tiene la “e” chiquita, que quiere decir que estaba ligado en su propio espíritu, no en el Espíritu de Dios.

No debemos, después de leer todo esto, estar sorprendidos cuando vemos lo que aconteció al apóstol, llegando a Jerusalén, pero tengo que confesar que esta difícil creer que Pablo hubiera podido actuar en tal manera. Vemos lo que paso, citando aquí varios versículos del capitulo 21:20-26

“Cuando ellos lo oyeron, glorificaron a Dios, y le dijeron: Ya ves, hermano, cuántos millares de judíos hay que han creído; y todos son celosos por la ley. Pero se les ha informado en cuanto a ti, que enseñas a todos los judíos que están entre los gentiles a apostatar de Moisés, diciéndoles que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres. ¿Qué hay, pues? La multitud se reunirá de cierto, porque oirán que has venido. Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.”

Oh, amigos, ¿como puede ser que el apóstol, que había recibido revelaciones del cielo, sabiendo y enseñando exactamente lo que los ancianos de Jerusalén habían dicho (que los judíos no debían circuncidar ni tampoco observar las costumbres), pudiera concordar con lo que le sugirieron aquí? ¿Votos? ¿Rasurando la cabeza? ¿Purificación? ¿Ofreciendo ofrendas? ¿Siete días en el templo? Todo esto pertenecía a época ya pasado y Pablo bien lo sabia, y así había enseñado. Pero, andaba fuera de la voluntad del Señor, habiendo empezado mal, apartando de la palabra de Dios en su senda, y así le faltaba discernimiento. Y yo creo, amigos, que por esta misma razón nosotros vemos tantas cosas en el Cristiandad que están contra la palabra de Dios, en el sentido de la diferencia entre Judaísmo y Cristianismo.

Voy a poner algunos ejemplos. Los judíos tenían sumo pontífice, que iba entre sus almas y Dios. Tenían templo, bien maravilloso. Tenían y usaba instrumentos de música en su adoración. David danzaba delante de Jehová con todo su fuerza. Ellos también tenían cantores que se vestían en ropa bien hermosa. Pero, hay que notar, que TODO esto pertenecía a religión terrenal. Nosotros somos ciudadanos de otro lugar, celestial, según Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos”. Nosotros, si queremos ser adoradores de verdad, tenemos que “adorar al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:23-24. Lo que vemos hoy en día entre la Cristiandad se puede comparar a lo que hizo Pablo, adoptando cosas de una época ya pasado.

¿Que es lo que vemos? Pues, los judíos tenían clase especial de sacerdotes. En el Cristiandad, muchos han adoptado lo mismo, educando y seleccionando hombres para estar entre sus almas y Dios. Pero, Pedro nos dice en capitulo 2 de 1 Pedro, que nosotros, todos creyentes, somos “sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” Y podemos seguir hablando de todo lo demás. El Cristiandad dice “Los judíos usaban instrumentos de música, danzaba delante de Jehová; ¿porque nosotros no hagamos lo mismo? No hay nada en el nuevo testamento que prohíbe que hagamos esto.” Amigos, no es cuestión de prohibición. Es cuestión de entender la voluntad del Señor revelado en el nuevo testamento. Tenemos la enseñanza de Efesios y Colosenses “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” El problema es así: A la carne le agrada la música, danzas, templos magníficos, ropa bien bonita, hombres educados hablando en términos muy persuasivos y bonitos. ¡Pero, no pertenece a nosotros, porque somos Cristianos, y no Judíos! ¡Ni siquiera Judíos-Cristianos como dicen algunos! ¡No usamos estas cosas, no porque son prohibidos, sino porque entendemos por la palabra de Dios en el nuevo testamento que no nos pertenecen, y aunque agradan a nuestra carne, ya no agradan a nuestro Señor Jesucristo!

Disculpen, por favor, el largo estudio, amigos, pero tenia estas cosas pesándome en mi corazón, y quería aprovechar la oportunidad de decirles.

Su hermano en Cristo, Felipe Fournier

 

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